Ya llevo un año trabajando… qué sensación más extraña cuando lo digo. Por un lado, no puedo creer que haya pasado “tanto tiempo”; por otro, ¡aún me queda tanto por delante! Ya soy R2, lo cual quiere decir que mi “periodo de adaptación” ya ha más que concluido, así que no hay excusas para centrar todas mis energías en mi FORMACIÓN.
Pero no es tan fácil. Ahora empiezan los problemas… Hay multitud de cursos y actividades formativas gratuitas a nuestra disposición, pero hay otras tantas que no están subvencionadas, o al menos para todos…
Acudir a los CONGRESOS es fundamental para complementar la carrera de cualquier profesional médico, pero es aún más importante como parte del proceso de aprendizaje del RESIDENTE. Sin embargo, no están tan a su alcance.
¿Qué tengo que hacer para poder ir a un congreso? Pues todo depende de los contactos que tengas o de lo “llenas que tengas las arcas”.
Se critica mucho a los médicos por su relación con la industria farmacéutica, contacto que por otra parte es inevitable y necesario porque ambos centran su trabajo en torno al enfermo, independientemente del fin que cada profesional (como individuo en sí, no como gremio) busque en el proceso. Pero además, se crea una unión que va más allá de esto; la industria farmacéutica se convierte en un medio que nos permite a los “novatos sin recursos” poder acceder a una formación (lo cual supone un currículo) que en la mayoría de las ocasiones no está dentro de nuestras posibilidades, económicamente hablando. El gasto que supone acudir a estas actividades es demasiado elevado para ser subvencionado solamente por nuestro bolsillo; en cambio, es imprescindible, y casi obligatorio, asistir y formar parte de ellas, siendo una irresponsabilidad no hacerlo.
Es un dilema que al residente se le presenta frecuentemente: “Querer, quiero ir… pero no sé si podré…” El próximo mes se celebra en Murcia el XXIII Congreso Nacional de Urgencias, congreso al cual me gustaría asistir, porque hoy en día las urgencias forman una parte importante de mi trabajo; sin embargo, la inscripción supone casi la mitad de mi sueldo base mensual (guardias aparte) y mis contactos son escasos; así que, como en otras ocasiones, no me queda otra que rechazarlo.
Y esta es la realidad. Los residentes comenzamos con muchas ganas e ilusiones. La mayoría somos muy jóvenes y tenemos pocas ataduras, pudiendo dedicar gran parte de nuestro tiempo a llenar nuestra mochila de experiencias y conocimientos; pero nuestras aspiraciones, y lo que es peor, nuestra formación actualizada, están limitadas, una vez más, como tantas otras cosas en la vida, por el tema económico. No sé quién tiene la culpa, ni puedo aportar soluciones. Yo lo único que quiero es poder instruirme; pues mi seguridad, y la de mis pacientes, dependen de ello.
Lorena Sánchez Andújar.
3 comentarios:
Vivimos tiempos revueltos ante el nuevo paradigma de la comunicación científica´Los Congresos Médicos, desde este punto de vista, hace ya muchos años que dejaron de ser el referente (si es que alguna vez lo fueron)y hoy viven de las necesidades curriculares de los residentes y tutores financiadas interesadamente por la industria farmacéutica con el beneplácito de las Sociedades Científicas.
Te propongo:
1. dar el salto de la publicación científica a las revistas, la fuente documental por excelencia y que más impacto curricular tiene.
2. Rechazar la formación interesada y buscar la independiente, crítica y sin ánimo de lucro.
3. sustituir tus necesidades de relación socio-profesional de los congresos por la web 2.0
4. mantener tus necesidades lúdicas en los parámetros que tu poder adquisitivo te permita y que tu red de relación social te ofrezca.
Sé que esto puede que no te consuele porque, al fin y al cabo, tu quisieras lo mismo que hemos tenido tus tutores, pero se avecina el cambio y, cuanto antes lo asimiles, estarás en mejores condiciones para competir.
Espero que alguna vez te sientas verdaderamente satisfecha de que eres y disfrutas lo que tu esfuerzo personal te ha proporcionado, sin deber nada a nadie ni haber pagado nada de lo que no deberías pagar
Sabes que te estimo mucho y que estoy a tu lado, al igual que tu tutor, para aliviarte en este mundo de locos.
Estoy en las mismas que tú, Lorena. Hasta ahora no he asistido a ningún evento 'de pago' y he procurado no asistir a eventos gratuitos que fuesen descaradamente programados y patrocinados por las farmacéuticas. Tampoco tengo intención alguna de hacer ningún curso impartido en la UCAM, por mucho que lo recomiende la unidad docente.
Voy a ir al congreso nacional de la SEMFYC porque presento un trabajo de investigación (tengo una inscripción que gané en el congreso regional) pero los gastos de alojamiento y desplazamiento corren de mi cuenta, yéndoseme más de la mitad del sueldo base. Probablemente sea el último congreso al que vaya.
Con los rescursos online, la blogosfera, los contenidos de la biblioteca virtual y demás, creo que no necesitamos 'padrinos' para poder formarnos libremente. De esto hablé mucho y de forma muy crítica en mi portafolio y me consta que no causó mucho entusiasmo (sino todo lo contrario) en la unidad docente, la misma que co-organiza muchos de estos cursos 'patrocinados'.
Esto de los congresos es un formato anticuado e interesado que, algún día, será totalmente insostenible. Es cuestión de tiempo.
Mi comentario llega tarde, pero espero que aporte algo. Estoy de acuerdo con Pepe y con Jesús en que los congresos habitualmente no proponen nada novedoso... al menos nada que no puedas encontrar en otro lugar. Para formarte con la biblioteca virtual de murcia salud vas sobrada...
Lo que sí que creo que aportan los congresos es la relación directa con otros profesionales. Es cierto que en los blogs se puede opinar y debatir sobre temas médicos y vivencias, pero para mí nunca será lo mismo escribir un comentario en una ventana que hablar con un compañero con una taza de café.
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